El Centro educativo campestre Colombo Italiano, surge como Institución educativa en febrero de 1975, por iniciativa de las Hermanas de la comunidad Siervas de María SS. Dolorosa, de origen italiano, dirigida por la Madre Sor María Rina Trevisan, quien llegó de Chile por ésta época, con el fin de proyectar su tarea evangelizadora. Y adquirió el permiso para fundar el Preescolar según resolución 00441 de noviembre 13 de 1974.
Inicia sus labores con cinco alumnos, pero rápidamente fue tomando prestigio e incrementando su matrícula para el año siguiente a veintinueve alumnos, de esta manera proyectó su imagen en los sectores aledaños, razón por la cual fue necesario ampliar la cobertura y de hecho modificar la construcción inicial, para brindar a los niños una magnifica atención, en sus espacios pedagógicamente adecuado, para atender los cuatro niveles que actualmente funcionan:
Párvulos: de 18 meses a 3 años
Pre Jardín: de 3 a 4 años
Jardín: de 4 a 5 años
Transición: de 5 a 6 años
El sitio elegido para la construcción de éste preescolar, estaba ubicado en una zona netamente selvática, terreno plano y muy apropiado, en un ambiente aireado, fresco rodeado de árboles por todos los lados; situación ésta que favorecía enormemente el trabajo pedagógico mediante el contacto directo con la naturaleza.
Actualmente debido a las necesidades y demandas de residencias, se encuentra rodeado en su parte anterior por un conjunto residencial; hecho que aumenta la demande de cupos, aunque es bien conocido que la población beneficiaria en un 70% se encuentra ubicada en sectores retirados como: Calasanz, Estadio, sector del Pablo Tobón y otros.
Condiciones locativas.
La Institución, cuenta con siete aulas amplias, bien iluminadas y ventiladas, ayudas didácticas y posibilidades de apoyo pedagógico; piscina infantil, granja, zona verde, patio de arena, parque infantil, salón múltiple…
Por las condiciones sociales, culturales y económicas, el desarrollo de las actividades curriculares y extra-curriculares están diseñadas para atender las necesidades de las familias, por lo tanto se hace necesario impartir una educación que además de estar orientada hacia el amor a Cristo y a María prepare al niño frente a los adelantos y cambios científicos y tecnológicos, el manejo crítico de la influencia de los medios de comunicación social, la lucha por el respeto a la vida y la defensa de los derechos humanos, actividades todas que requieren de la participación y la competencia de las familias y que exigen del docente una actualización permanente frente al cambio.
